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X NO ES LA NUEVA Y
En X no es la nueva Y, siete obras recientes del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer evidencian que la ausencia y la presencia no son conceptos opuestos: en la obra Bifurcación, sombra de obra 2 la sombra de una rama colgando en la exposición aparece como un árbol completo. Fronteras se desdibujan cuando obras creadas a partir de algoritmos se activan a través de la participación del espectador. Las obras tienen vida propia, están en constante cambio y se construyen a partir de su interacción con el público. Según el artista “las obras están en constante devenir: no ‘son’ sino se ‘convierten en’ ”. La presencia y la ausencia coexisten en el trabajo y definición de Lozano-Hemmer cuando el ritmo del corazón de un visitante de ayer aún palpita hoy en forma de luz en la obra emblemática y poética Espiral de Corazonadas. Durante un lapso de tiempo, gente que no se conoce comparte el mismo espacio, su corazón late incansablemente junto a los demás, hasta que es reemplazado por una nueva presencia. Las obras tienen memoria y guardan temporalmente nuestros rastros, pulso, huellas dactilares, ojos, silueta, o incluso el aliento en Último Suspiro. Las obras nos vigilan y archivan nuestros signos vitales, a la vez que los participantes nos convertimos en observadores: en Búsqueda de la Detección actuamos como testigos de las noticias en Internet que afirman que algo ha sido detectado. Sin duda alguna, el arte experimental-electrónico de Lozano-Hemmer tiene un punto de partida en el romanticismo, la soledad, la inutilidad y la alteridad, nociones que hacen a sus piezas visualmente atractivas con realidades paralelas que ocupan un mismo espacio, ya sea público o privado
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X no es la nueva Y |
Bifurcación |
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La medianoche del año |





